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Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica"

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GUIA DE ESTUDIO DE LA BIBLIA 
I Trimestre de 2008 
"El discipulado" 

Lección 5 

Género y discipulado 

MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO 

El sábado enseñaré... 

Texto Clave: Lucas 10:38-42 

Enseña a tu clase a: 

1 . Saber lo que las vidas de las mujeres que ministraban a Jesús nos enseñan acer- 
ca del discipulado. 

2. Sentir el deseo de sentarse a los pies de Jesús como lo hizo María. 

3. Hacer la decisión de escuchar las palabras de Jesús y practicarlas. 

Bosquejo de la Lección 

I. Saber: Servir a Jesús 

A. María escuchó las palabras de Jesús. ¿No nos dice esto que escuchar es algo 
más que oír, puesto que llega al corazón? ¿Es esto un requisito para el discipu- 
lado? 

B. En los días de Jesús, el lugar de María no era estar a los pies de Jesús sino en 
la cocina. ¿Qué revela su posición acerca de cuan abarcante e inclusivo es el 
evangelio? 

C. El texto griego dice que Marta estaba "recargada" por todo su servicio. ¿Cuál 
es el peligro que tenemos nosotros al servir a Jesús sin primero sentarnos a 
sus pies? 

II. Sentir: Una fe como la de María 

A. ¿Cómo podemos todavía escuchar las palabras de Jesús y sentarnos a sus 
pies como María? 

B. Jesús estaba allí mismo con Marta, y no obstante ella se "separó (recargó)" de 
él. ¿Cómo podemos estar tan cerca de él pero no morar en su presencia? 

III. Hacer: Buscar esa "una cosa" 

A. ¿Cuál es la "una cosa" por la que Jesús alabó a María, y cómo la podemos 
buscar? 

B. Nota que Marta trata de "corregir" a Jesús. Ella encuentra que María estaba 
haciendo mal y acusa a Jesús por animarla. ¿De qué modo, a veces, comete- 
mos el error de decirle a Dios cómo hacer su trabajo? En cambio, ¿cómo de- 
beríamos responderle? 

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En contraste con la cultura de sus días, Jesús buscó y valoró las contribuciones de las 
mujeres. 



Ciclo natural de aprendizaje 




Concepto clave: Debemos pasar tiempo con Jesús y tener una relación estrecha con él a 
fin de ser sus discípulos. 

¿No es curioso que, en muchas culturas, la palabra tocar se use para expresar no solo 
el contacto físico sino también nuestras emociones? Podemos decir: "Lo que dijiste me 
tocó profundamente", para decir que nos emocionó. Las compañías utilizan esto en sus 
propagandas y sus frases publicitarias; la compañía AT&T con su campaña de "Extién- 
dete y toca a alguien", y la frase de Johnson & Johnson para sus productos para bebés: 
"Toca el presente de ellos. Toca su futuro". Estas consignas son muy efectivas porque, 
de los cinco sentidos, el tocar es el más próximo a representar nuestras relaciones. 

Pero tocar es aún más crítico para nuestro bienestar emocional de lo que uno pensaría. 
Los estudios muestran que sin ello moriríamos. Esta verdad se demostró palpablemen- 
te en la vida de los monos bonobos del Congo. Los bebés bonobos son criaturas muy 
delicadas. En la vida libre, se aterran estrechamente a sus madres por casi cinco años. 
Los monitos que quedan huérfanos necesitan amor y atención constantes o mueren. 
Solo una "madre sustituía" -un hombre o una mujer-, que pueda darle ese cuidado du- 
rante ocho a diez horas por día, puede evitar que el monito bonobo abandone la lucha 
por su vida. Durante la década de los años setenta, el científico Dr. Harry Harlow con- 
firmó este hallazgo con sus estudios de los monos rhesus: El hambre de ser tocado es 
aún más importante para los bebés que el hambre de comida. Sin toques, nosotros mo- 
riríamos. 

Considera: La lección de esta semana habla acerca de mujeres que estuvieron en 
contacto con Jesús, mujeres que lo tocaron, que hablaron con él, que se sentaron a sus 
pies y que oyeron sus palabras. ¿Qué nos indica esto acerca de nuestra necesidad de 
tener una relación estrecha con Jesús? ¿Qué significa extenderse y tocarlo a él? 

Los monitos bonobos rescatados morirían sin una "madre sustituía". ¿De qué maneras 
Jesús es nuestro susíiluío pareníal cuando nacemos de nuevo? Comparando la suerte 
de los monitos bonobos huérfanos con nueslras vidas, ¿qué nos ocurrirá si nos priva- 
mos del amor y del cuidado que Jesús nos da? 



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Comentario de la Biblia 

I. "He aquí la sierva del Señor" 
(Lee Lucas 1:26-38 con tu clase) 



Los hombres pudieron haber estado contentos de no haber nacido mujer en los días de 
Jesús. La actitud de la sociedad, en los días del Maestro, hacia las mujeres no era muy 
saludable. 

Tal vez un dicho encontrado en el libro deuterocanónico de Eclesiástico (del siglo II 
a.C.) lo dice de un modo muy claro: "Vale más maldad de hombre que bondad de mu- 
jer" (42:14, Biblia de Jerusalén). La Mishnah declara: 'Que se quemen las palabras de 
la Torah, pero que no sean entregadas a las mujeres' (Sota, 10 a). (Mark McFall, Wom- 
en in Biblical Times, www.frontline-apologetics.com/womeninbiblicaltimes.htm) 

No obstante, a fin de que Jesús viniera a esta tierra, esto es exactamente lo que suce- 
dió: Jesús, la Palabra viviente, fue "entregado", en la forma de un embrión que fue im- 
plantado por el Espíritu Santo en el cuerpo de una mujer. Agustín dijo que María conci- 
bió primero a Cristo en su corazón antes de que lo concibiera en su vientre. De la mis- 
ma manera, nosotros debemos ser el recipiente. Así como ella ofreció su vida en cuer- 
po y alma -"He aquí la sierva del Señor"- para dar a luz a Jesús, nosotros debemos 
ofrecer nuestras vidas en cuerpo y alma a Jesús, para dar a luz su carácter justo me- 
diante nuestras vidas. 

Pero ¿de qué manera María hizo eso? ¿Cuál fue su secreto? Ella no era la hija de 
Herodes, el rey, o de un sacerdote importante, sino una mujer común. Aun el significa- 
do de su nombre parece no ser el de una candidata para ser la madre de Jesús. Pero, 
en esto reside la maravilla, y nos sugiere esperanza para nosotros. Así como su nom- 
bre significa "rebelión, amargura, dificultades, desobediencia", nosotros somos desobe- 
dientes, difíciles y rebeldes. Fue únicamente su sumisión a la voluntad de Dios, por 
medio de la fe, lo que logró que concibiera al Niño Jesús en ella, así como nuestra su- 
misión a él concebirá su voluntad en nuestras vidas. Cuando sometemos nuestras na- 
turalezas rebeldes a Dios, él produce el milagro del nuevo nacimiento en nosotros: 
"Emanuel", Dios con nosotros. Nos maravillamos por el milagro biológico del nacimiento 
virginal. Pero ¿es menos un milagro para nosotros, que estamos muertos, experimentar 
el nuevo nacimiento en Cristo? 

Considera: ¿Por qué Dios habrá elegido a María? ¿De qué manera habría sido dife- 
rente la vida de Jesús si María hubiese sido la hija de Herodes? ¿De qué modo ella 
preparó a Jesús para el trabajo de su vida? ¿Qué sugiere la sumisión de María acerca 
de la importancia de la paternidad como una forma de discipulado? 

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Aun en los días de María, la noticia que le dio Gabriel fue dura de aceptar. No obstante, 
ella se sometió por fe. ¿Qué lección hay en esto para nosotros acerca de tener una re- 
lación íntima con Jesús? María se ofreció a sí misma a Jesús, en cuerpo y alma. ¿De 
qué modo es esto un componente del verdadero discipulado? 



II. La mujer que siguió a Jesús 
(Lee Lucas 8:1-3 con tu clase) 



María Magdalena pudo haber recibido su nombre del pueblo costero de Magdala, que 
significa torre o castillo. Y, si su pasado indica algo, habría sido una torre o castillo "en- 
cantado". Y ¿es sorprendente que proceda de un pueblo como Magdala? El Talmud di- 
ce que tenía una reputación desagradable de prostitución. También era un pueblo co- 
nocido por su trabajo con colorantes y tenían fábricas textiles primitivas. María tal vez 
pudo haber sido una tintorera. Aunque no sabemos con seguridad cuál era su profe- 
sión, sabemos que Jesús echó fuera de ella demonios no solo una vez sino siete ve- 
ces. Por supuesto, siete es un número que representa algo completo. Y esto sugiere 
que ella estaba completamente bajo el control de Satanás o bajo su poder antes de que 
Cristo la hiciera completamente suya. ¡Qué esperanza debería darnos esto, de que 
ninguna alma -ni siquiera alguno que esté tan completamente vendido al diablo- dejará 
de poder ser liberada por Jesús! Y, aunque su pasado era oscuro y terrible, su vida 
como una dedicada seguidora de Cristo llegó a estar llena de luz y esperanza. 

María no fue la única cuyo pasado fue algo oscuro y terrible. Lucas nos cuenta que 
había otras mujeres -Juana y Susana- de quienes Jesús expulsó demonios o sanó de 
enfermedades. Y, a su vez, ellas sostuvieron el ministerio de Jesús, atendiendo especí- 
ficamente sus necesidades y las de los Doce. Piensa ahora en lo que esto abarcaba. 
Como evangelistas que viajaban con frecuencia, Jesús y su equipo tenían muchos gas- 
tos: agua para beber, para lavarse, para lavar la ropa, los gastos de ropa y su repara- 
ción. El dinero y los esfuerzos de Juana se habrán ocupado de estas necesidades. Sa- 
bemos que el esposo de Juana, Chuza, era el principal funcionario financiero de Here- 
des. Ese era un cargo de cierta importancia. Seguramente, el hecho de que la esposa 
de Chuza estaba dando algo de su dinero para sostener a este "Galileo viajero" no pa- 
saba inadvertido para un gobernante poderoso como Heredes. Imagínate el valor que 
le requería a Juana, una mujer de la corte, el contribuir a una causa de tan poca repu- 
tación cuando los ojos de la corte observaban todo movimiento de ella. 

Sabemos menos todavía de Susana. Solo su nombre. Pero, el significado del nombre, 
"un lirio blanco", nos recuerda las palabras de Cristo de que los lirios del campo, sin 
ningún esfuerzo, eran más gloriosos que Salomón. También hay en esto una lección 
para nosotros. Cualquier belleza, cualquier pureza que tengamos, es de Cristo; y cual- 
quier bondad que haya en nosotros no se obtiene por medio de nuestros propios es- 
fuerzos. Susana había sido sanada tanto espiritual como físicamente por Cristo, y ella 
reveló su gratitud atendiendo la comodidad y el bienestar de Jesús, y de sus otros 
discípulos. 



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Considera: María Magdalena, Juana y Susana atendieron las necesidades de Jesús 
con sus propios recursos. ¿Qué precedente establece esto para nosotros hoy? ¿De 
qué modos podemos apoyar la obra de la iglesia con nuestro tiempo? 



III. El toque de la fe 
(Lee con tu clase Marcos 5:25-34) 



¿No puedes detener una hemorragia? Lleva un huevo de avestruz envuelto en un trapo 
de lino en el verano, y uno de algodón en el invierno. Si eso no basta, lleva un grano de 
cebada que hayas encontrado en las heces de un burro. Pero, debes asegurarte que 
sea el estiércol de una burra blanca o estarás perdiendo tu dinero. Estos son unos po- 
cos ejemplos de los once remedios populares para las hemorragias crónicas que se 
dan en el Talmud. Sin duda, esa mujer no identificada, que tuvo hemorragias durante 
doce años, había probado todos esos remedios. No es extraño que no le quedara más 
dinero, ya que lo había gastado todo en ingredientes exóticos. A diferencia del acné, o 
del hipo o del mal aliento crónico, su enfermedad la transformaba en una "leprosa" so- 
cial. Era considerada impura. Durante doce años estuvo ausente de la adoración a 
Dios. Durante doce años, ella estuvo alejada de la compañía de su familia y de sus 
amigos. Toda cosa que la tocaba o que ella tocaba era impura, y por eso ella no podía 
tocar a nadie. Imagínate, no tocar a nadie durante doce años. Hasta llegar a Jesús. 

Al tocar a Jesús, ella estaba haciendo que Jesús estuviera ceremonialmente impuro. 
Esto significaría que él tendría que ir al Templo y comprar animales para los sacrificios, 
que le devolverían la limpieza. No solo la enfermedad de esta mujer le resultaba muy 
costosa, sino también le costaba mucho a otros. Sin duda, ella estaba débil por haber 
perdido mucha sangre por tanto tiempo, y tenía pocas fuerzas. Además, tenía vergüen- 
za de pedirle ayuda a Jesús. Pero, sus manos podían alcanzar lo que su boca no podía 
pedir, si él pasaba lo suficientemente cerca de ella. 

Considera: Esta mujer estuvo en contacto directo con Jesús, y fue sanada. ¿Qué signi- 
fica tocar a Jesús como lo hizo ella? Hay muchos que sufren en silencio, que están 
demasiado avergonzados para pedir ayuda, que pasan junto a nosotros cada día. 
¿Cómo podríamos alcanzarlos? 



Paso 3 

¡Practica! 

Preguntas para reflexionar: 

1. Marta y la mujer samaritana no podrían haber sido más diferentes. Pero, pudieron 
haber tenido en común más de lo que podrías pensar. La mujer samaritana tenía 
sed del agua de vida, esperando que en el futuro le fuera ofrecida, sin darse cuen- 

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ta de que el Ser del cual fluye estaba sentado junto a ella en el pozo. De la misma 
manera, Marta estaba tan ocupada poniendo pan y bebidas sobre la mesa, para 
Jesús, que ella se olvidó de que el Pan y el Agua de Vida estaba sentado a su me- 
sa. El cuerpo no puede vivir sin agua por más de tres días; de otro modo, morirá. Y 
el pan, a menudo, es llamado el sostén de la vida porque es un alimento completo. 
Al referirse a sí mismo con estos dos elementos esenciales, ¿de qué modo nos 
está diciendo Jesús que él es todo lo que necesitamos? 
2. Cuando la mujer tocó a Jesús, él sintió que había salido poder de él. ¿Qué podría 
significar esto? ¿Qué podría decirnos acerca del sacrificio y de su lugar en el disci- 
pulado? 

Aplicación: 

Se nos enseña llevar a Jesús todo lo que necesitamos o queremos. Pero ¿te has pre- 
guntado alguna vez qué quiere Jesús? ¿Qué podría darle yo? Lee esta declaración de 
El Deseado de todas las gentes para descubrirlo: "Nuestro Redentor anhela que se lo 
reconozca. Tiene hambre de la simpatía y el amor de aquellos a quienes compró con 
su propia sangre" (p. 161). ¿Por qué haría él esto? ¿Anhelaba para sí mismo o para 
nuestro bien que lo conociéramos? ¿Cómo podemos darle ese reconocimiento? 




Piensa en los "pozos" de tu vida, donde te encontraste con Jesús. ¿Cuáles son algunos 
de esos lugares y cómo puedes usarlos como oportunidades para atraer a otros hacia 
Cristo? 



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